La calle de la Concordia

Portada de La calle de la Concordia

Una de las obras más aplaudidas de este escritor canario. Es una novela de ambientes, en la que no existe un protagonista destacado, pues la acción gira en torno a una calle sin salida que es, al cabo, el macropersonaje que se viene a definir en el texto.

Hombres y mujeres de diferentes cataduras, llegados a la calle en diferentes avenidas, conforman un mundo cerrado que toma lo externo como punto de referencia.

La calle de la Concordia se convertirá, o ya lo es, en un espléndido referente de la buena literatura hecha en Canarias.

«Todo estaba muy cerca. El gaucho permanecía con el tronco del cuerpo sobre los muslos y la mano dentro del morral. Ella miró la guitarra y pensó que aquél que había sido su hombre no se moriría sin tocarla de nuevo. Extrajo un largo cuchillo, probó su filo pasándolo por palma de la mano y se levantó.

—Si hay Dios me perdonará.

—Lo hay, Miguel Arcángel, lo hay.

Con la mano muy firme se acercó a ella, la miró fijamente a los ojos y empujó...»