Esquela para su muerte

Ha muerto

Antolín Dávila

El cernícalo bate sus alas para llevarlo camino de la sombra de El roble del olvido. Mientras tanto, percibe que Alguien cabalga sobre su seno, como si lo tuviera, al tiempo que escucha los pasos anónimos de la mezquindad insular como si estuviera en La calle de la Concordia, hasta que dice antes de expirar: «Quede Usted, mi Dios, con el amor, la bondad y la coherencia que he pretendido dar a mi vida: allá Usted y allá yo si no lo he sabido transmitir».

Antolín Dávila

En Canarias y en la mañana del día de Navidad del año 2000